El dueño es un déspota ...

Karla Naranjo
El dueño es un déspota que a la menor provocación se exalta e inicia a gritar. No tienen consistencia con con los instructores y te los cambian como se les antoje. Los carros se miran descuidados. No les importa si el que esta pagando aprenda o no a manejar, lo único que les mueve es recibir dinero. Tardan mucho en contestar las llamadas y cuando por fin contestan parece que tuvieran flojera en atender la llamda, te dan un precio por teléfono y en el lugar es otro.
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